Nuestras explotación se sitúa en Ambel, a las faldas del Moncayo, un entorno natural marcado por el cierzo, las floraciones estacionales y un clima exigente. Cada cosecha depende de estas condiciones, que aportan carácter y personalidad propia a nuestras mieles.
Trabajar aquí significa adaptarse al ritmo de la naturaleza y asumir que cada año es distinto.